Quiero volver a los días naranjas
Dúas en que todo se volvía y sabía a naranjas
Días en que la magia se tornaba extraño
Extraño en la belleza de las cosas que nos rodea,
adquiere una importancia única y absurda
Las palabras salen y bailan alrededor de los árboles,
las casas y suben a las sierras para descansar bajo
este lánguido sol de otoño que no para de toser
Palabras que abrigan y consuelan,
pegándose a mi piel como caricias precisas que llegan a mi corazón
Corazón que añoran y anhelan encontrarme de frente
con tu sonrisa
Sonrisa que dice mucho,
para guardarse en las noches
Días naranjas,
donde mis sueños despiertan
y vuelan al ras de los árboles que bailan,
dejando mensajes escritos en cada hoja
Otoño que guía a mis días naranjas
acordes a mis pasos,
hacia un mañana de esperas y canciones
Pasos lentos y seguros
Pasos verdes y rosados
Pasos silenciosos que saben el camino.
Pasos esperanzados.

Yo volvería a mis días azules.
ResponderEliminarNunca estamos contentos, verdad?
Besos.
Así es...
EliminarSiempre queremos un poco más de algo que nos hace feliz
Amiga, es un poema claro, directo pero con sutilezas. Entreveo que la memoria se mezcla con el deseo y lo natural.
ResponderEliminarVes en el otoño un tránsito y entre versos está la esperanza de que, aquello esperado, llegue.
Saludos cordiales.
Hoy salió por un rato el sol y no llenó la cara de sonrisas
ResponderEliminarYo particularmente tengo brotes de hongos a lunares entre rojos y blancos
:)