lunes, 22 de septiembre de 2014

El carancho y el burro





El burro estaba dispuesto a probar la medicina que el carancho le ofrecía en su vaso preferido...el del color indefinido...el de la forma de península
Ya nada podía hacer con ese deseo de surgir en el mundo fantástico de la ilusión del pensante
La imaginación volaba con las risas del atardecer...era tan bueno remando palabras...tanto como recuerdos
El beso duró lo que el carancho se comió los ojos del burro...claro que semejante manjar lo dejó de postre...la comida principal...una delicia como pocas...sus cueros...patas...su...labios no tenía...sabor a mango recién cosechado
La cosecha de ese año...ese pasado hace tantos...fue muy...sabrosa y colorida...y ya nada fue igual...después del diluvio universal...a pesar de que todo comenzó a orillas de la desesperación por sentir...sentir un segundo...dos minutos...tres años...un día tal vez...tal cual pasó en la carrera contra este tiempo de venganzas y olvidos
El burro fue comido
El carancho se quedó con la nostalgia de lo que alguna vez fue un burro



1 comentario:

  1. Comer un burro.. ummm.. no se me había ocurrido.. un día me comeré uno.. a qué sabrá??.. pero si te refieres a un burro como lo describe Manolo Escobar entonces.. estaríamos hablando de una especie aparte.. eso ni se nombra.. ni caso

    ResponderEliminar

Cuerditas...