jueves, 26 de enero de 2012

El reino Mesticia...donde viven las ratas sin sueños



Era el año 2050, un día nuevo para la rata Robá, ella sabía por instinto que tenía un mundo por delante.
El Gran Congreso Ratonil había decretado que las ratas doradas y de mejor carácter serían iguales a todas los roedores de color marfil...tendrían las mismas obligaciones, pues las distinciones honorarias no convenían al reino Mesticia. Las doradas quisieron hacer una barricada en señal de protesta, fueron derribadas con el asqueroso néctar de los dioses.
La ratita Robá estaba feliz (ella era dorada) no le gustaba trabajar hasta el desmayo...estaba feliz
Tendría sus cinco minutos para ella...podría soñar con el amanecer esplendor del exterior...quizás hasta podría asomar sus ojos y sonreír.
Tal parecía que todo estaba bien y de repente recordó a su amor...el ratón Tufó...de color ocre...quién tenía que limpiar los dientes de las mascotas (un trabajo insalubre). Nada podía hacer...no estaba en sus manos.
Si pudiera salir al esplendor...si pudieran salir al esplendor...todas las ratas se darían cuenta que había otra vida fuera del reino Mesticia.
Sabía una cosa...el esplendor aunque desconocido...ofrecía esperanza...lo supo en una noche de otoño...cuando las hojas se fueron del país...esa noche cuando todos dormían abrazados en el descanso...ella espió y vio lo que vio.
Sabía muy bien que lo que sustrajo en esas horas de dolor...serviría para liberar la mente de su especie ratuna, sería difícil...con trabajo y astucia (le sobraba astucia) lo haría...si lo haría

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Cuerditas...