domingo, 9 de octubre de 2011

Solo amor






La doña se fue a pasear al jardín de las flores mágicas...allí al lado de rosal violeta...se encontró con don Ruperto Funesto, un antiguo jugador de polo...este se encontraba muy nostálgico...fumando un faso...filosofando gratuitamente acerca de los rosales amarillos enanos.
La doña lo mira y le hace un gesto de interrogación a lo que él le responde...luego...luego...ahora estoy sumamente ocupado con esta nueva ley de la vida...
Si bien ella no comprende mucho al fulano...lo tolera gustosa...es que es tan atractivo...le gustan sus verrugas amarillas y sus vesículas sangrantes...esos ojos apagados que necesitan brillo lunar la fascina...además es su único amante.
Ella amaba a ese hombre por ser sinónimo de libertad
Ella amaba a ese hombre alado por ser mágico y generoso para el amor
La espera no se hizo larga...al amanecer del día lunes...por fin él estaba dispuesto para ella...
Él amaba a esa mujer gris de perlas casi vencidas...y era su amor limpido y bello como una acuarela recién descubierta.
Él amaba a esa mujer...melancólica porque era tan honesta consigo misma.
Al mirarse a los ojos se reconocen y se confirman una al otro...en las eternidades sin uniformes ni silbatos molestos...
Al encontrarse se sonríen tibiamente y se aman intensamente sobre fragantes pétalos de rosas rojas
Saben que sus amores necesitan espacio y una  flor de melocotón mordido a escondida del tiempo.
En la danza de la vida...ellos se aman sin ecuaciones...sin similitudes...ni cuestiones







1 comentario:

  1. Una linda y rara historia que hace que se cumpla elk dicho de mi padre: "Para cada roto siempre hay un descocido". Un gran abrazo

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Cuerditas...